miércoles 30 de junio de 2010

El secreto del alquimista

Aunque es un recién llegado a nuestro país, ya que esta es la primera vez que se traduce una novela suya al castellano, Scott Mariani ha publicado ya cinco novelas con gran éxito en Gran Bretaña, todas con el mismo protagonista. Su especialidad es la novela de intriga histórica, con todos los elementos que han hecho de este género un éxito de ventas en los últimos años. Un misterio histórico, una investigación compleja, un personaje que carga con todo el peso de la trama, y un grupo de malvados que intentan por todos los medios liquidarlo, son los principales ingredientes.

Benedict Hope es el héroe de El secreto del alquimista (La Factoría de Ideas), del que al comienzo sabemos muy poco. Los detalles que se van obteniendo a medida que avanza la novela configuran un personaje duro, con un pasado militar y que arrastra un importante complejo de culpa por un hecho que sucedió en su adolescencia. Desde que abandonó las fuerzas armadas es una especie de soldado de fortuna que se dedica a una peculiar ocupación: rescatar niños secuestrados.

Ben recibe un encargo de un viejo millonario, un trabajo que en principio no tiene mucho que ver con su actividad habitual: descubrir a un personaje del cual sólo se conoce su apodo, Fulcanelli, y que quizá ni siquiera sigue vivo. En todo acaso lo que le interesa a Sebastian Fairfax, que es quien desea contratar a Ben, es un manuscrito obra del enigmático Fulcanelli. Cuando Ben rechaza el trabajo, argumentando que no es ese el tipo de casos que resuelve, Fairfax le sorprende con una curiosa revelación. Según el magnate, el objetivo final del encargo es salvar a Ruth, su nieta, enferma de cáncer. Fairfax parece estar seguro de que el manuscrito encierra un secreto capaz de sanar a su nieta, de manera que el trabajo para el que se le requiere se ajusta totalmente a lo que es habitual en Ben: salvar la vida de un niño. En esas condiciones, obviamente, éste acepta el encargo.

La investigación para dar con el manuscrito de Fulcanelli lleva a Ben a Francia. Allí intenta contactar con todo tipo de personas que puedan darle detalles sobre ese personaje, un alquimista que desapareció sin dejar rastro en 1926. La investigación entronca con la tradición cátara, de la cual el autor hace un resumen histórico breve pero exacto. En su misión Ben apenas cuenta con aliados: un viejo profesor de Oxford y una bióloga estadounidense afincada en París. Posteriormente se encuentra con otras personas que ocasionalmente le echarán una mano, pero también con varios personajes que intentarán que no logre su cometido. Al parecer, un grupo llamado La Espada de Dios, con vínculos con la jerarquía eclesiástica, está interesado en hacerse con el famoso manuscrito, o al menos en que Ben no pueda dar con él.

El ritmo de la novela, como suele ocurrir en este género, es frenético. Se suceden sin respiro viajes, revelaciones sorprendentes, robos, asesinatos y persecuciones de lo más variopinto. No El pasado de Ben no le ayuda en absoluto a mantenerse en el anonimato, y pronto se verá en busca y captura por la policía francesa. No faltan tampoco algunos conatos de romance, aunque la acción no le deja demasiado espacio. El personaje de la bióloga Roberta Ryder acompaña a Ben durante buena parte de la novela, lo que da pie a ciertos pasajes donde la acción queda aparcada durante unos párrafos, dejando el protagonismo a los sentimientos.

Pero El secreto del alquimista es, por encima de todo un thriller en toda regla, una novela que atrapa y se hace leer en dos o tres días –resulta imposible no leer un capítulo más, y otro, y otro-. Pero además de ser una obra que funciona perfectamente como novela de acción, deja al lector un cierto deseo por saber más sobre la alquimia y sobre los cátaros. Quienes no conozcan las veleidades alquímicas que tuvieron científicos de prestigio como Isaac Newton –y que han sido tratadas profusamente, entre otros, por Neal Stephenson- seguramente se sientan movidos a investigar algo más sobre el tema. Capítulo aparte merece la historia de los cátaros y la guerra de exterminio que les declaró el Vaticano en la edad media, sin duda otro tema interesante para cualquier lector curioso.

Como suele ocurrir con este tipo de novelas, el acierto requiere de las dosis justas de historia, ficción, misterio y acción. Scott Mariani no parece tener ningún problema en medir la dosis justa de cada ingrediente. Lo suyo es alquimia pura aplicada a la novela. Y el resultado final, aunque no sea el elixir de la vida eterna, os hará pasar unas buenas horas de lectura.

domingo 6 de junio de 2010

Ender en el exilio

Importante: en esta reseña se dan detalles y se revelan hechos fundamentales de los libros anteriores de la Saga de Ender. Si no los habéis leído, tenéis pensado hacerlo, y no queréis que os desvelen información, mejor aparcad la lectura de esta entrada durante un tiempo. Disfrutad, en todo caso, del vídeo promocional del cómic de El juego de Ender, pero no paséis de ahí.




Antes de entrar a analizar el libro de hoy, es obligado hacer una pequeña introducción para los que no conozcan la saga de Ender, o la obra de Orson Scott Card en general. En 1978 este autor publicó un relato -hay quienes lo catalogan como novela corta- titulado El juego de Ender (os hablé de él hace unos meses en esta entrada). La obra le valió un premio al mejor autor novel, y en 1985 volvió a publicar la misma historia aumentada y corregida, ahora ya como novela, pero con el mismo título. El juego de Ender se convirtió en una de las obras de ciencia-ficción más premiadas, más leídas y con mejores críticas. La historia narra la vida de un niño que con seis años de edad es apartado de su familia y obligado a entrar en la Escuela de Batalla, donde debe aprender estrategia bélica y prepararse para participar en la guerra que la Humanidad mantiene contra una raza alienígena, los insectores. Pese a que Ender siempre creyó estar trabajando en simuladores de batalla, lo cierto es que todas las órdenes que daba eran ejecutadas realmente. Cuando Ender descubre que ha participado en una guerra real, que muchos hombres han muerto cumpliendo sus órdenes y que la especie insectora ha sido aniquilada, queda traumatizado para siempre.

El éxito de la novela llevó a su autor a continuar la historia de Ender, ya como adulto, en tres novelas más que forman lo que se conoce como la Saga de Ender. Posteriomente publicó otras cuatro novelas -que forman la saga de la Sombra- donde el protagonista es Bean, un compañero de Ender en la Escuela de Batalla. El primer volumen de esta nueva saga volvía a narrar los hechos tratados en El juego de Ender, pero desde la perspectiva de Bean. Los tres siguientes narraban los conflictos políticos y bélicos de las decadas posteriores. En ellos tiene un gran protagonismo Peter, hermano de Ender y que se convierte en el Hegemon, lider absoluto del poder político y militar en la Tierra.

Pese a la existencia de ocho volúmenes dedicados a la historia de Ender y sus compañeros, los incondicionales de Orson Scott Card echaban de menos conocer con detalle la vida de Ender desde que abandona la Escuela de Batalla en el primer volumen hasta que aparece ya como adulto y miembro de un movimiento pseudo-religioso -algo así como una religión para los que no creen en ningún Dios- que promueve valores éticos, morales y sociales. Pues ese es el espacio que ocupa Ender en el exilio. O más bien el espacio que comienza a ocupar, ya que después de leer esta nueva novela, da la impresión de que puede ser el inicio de otra mini-saga. En este volumen se retoma la historia de Ender justo después del fin de la guerra contra los insectores. Ender se ha convertido en héroe de la humanidad tras haber exterminado a la raza alienígena. Pero precisamente por eso se ha convertido en un gran problema. Debe abandonar la Escuela de Batalla, pues la guerra ha terminado, pero si volviera a la tierra podrá convertirse en un arma de incalculable valor para cualquier gobierno o grupo que consiguiera controlarlo. Hyrum Graff, que fue el responsable de la formación de Ender, sólo encuentra una salida: enviarlo en una de las naves de colonización que se lanzan al espacio, para que ejerza como gobernador en una nueva colonia. Pero en el viaje le surgirá un competidor. El comandante de la nave en la que ha embarcado no piensa permitir que un adolescente sea gobernador de una colonia, y durante el viaje moverá los hilos para colocarse a sí mismo en posición de ostentar ese cargo.

Ender aparece en esta novela como un adolescente de gran inteligencia, pero torturado por haber cometido un hecho monstruoso: exterminar a toda una especie. De poco sirven las palabras de los que le rodean y que intentan consolarle con argumentos razonables. Fue una guerra, los insectores estaban atacando la Tierra, y lo que hizo Ender fue defender a la humanidad. Pero aún así, el sentimiento de culpa le impide encontrar la paz. Si Ender acepta viajar a un nuevo planeta no es por afán de poder. No le interesa demasiado ser gobernador. Su verdadera motivación radica en el hecho de que los planetas que se están colonizando habían sido ocupados antes por los insectores. Ender tiene la esperanza de poder estudiar a la especie a la que aniquiló gracias a las huellas dejadas por la civilización insectora en el planeta. No puede evitar pensar en que derrotó con demasiada facilidad a una especie muy inteligente y con gran experiencia bélica. En cierto modo se pregunta si los insectores se dejaron aniquilar voluntariamente.

Si el enlace con la saga original es evidente, no menos importante es la relación con la saga de la Sombra. Algunos de sus protagonistas reaparecen aquí, como Virlomi, la líder india que tras su fracaso en la Tierra viaja también como gobernadora a una nueva colonia. Especial importancia cobra -sobre todo al final de la novela- el personaje de Randall Firth, quien viaja en la misma nave que Virlomi. Randall es, según su madre, hijo de Achilles el Grande, y busca venganza por el asesinato de este a manos de Bean.

Ender en el exilio retoma el estilo original de El juego de Ender. La narración se basa casi exclusivamente en un juego estratégico de voluntades. Ender es un experto manipulador, y su guerra se libra en el terreno de las ideas, de los gestos y de las palabras. Siempre tiene un plan preparado para conseguir sus objetivos, y siempre hay una razón oculta para su comportamiento. El estilo narrativo, con abundantes diálogos, hace la obra tan amena y ligera como la primera entrega de la saga, lejos del estilo algo más alambicado de la saga de la Sombra.

Una serie que ya lleva nueve volúmenes publicados -y que parece que no acabará aquí- difícilmente puede mantener constante su nivel de calidad e interés. Es cierto que las últimas entregas no llegaron a convencer ni a critica ni a público tanto como la obra original. Pero con Ender en el exilio los seguidores de Ender tienen la oportunidad de reencontrarse con los valores que llevaron al éxito a la primera novela de la serie.