miércoles 24 de noviembre de 2010

Nocturnos

Kazuo Ishiguro nació en Japón, pero su educación europea –a los seis años se trasladó a Inglaterra- queda patente en su obra. No es un autor de estilo asiático –si es que ese tipo de etiquetas pueden aplicarse en algún caso-. No esperéis en la obra de Ishiguro reminiscencias de un Murakami o un Kenzaburo Oe. La obra de Ishiguro es de corte completamente occidental. Y sin embargo su estilo y temática es original, tanto que a veces coquetea con el absurdo.

En Nocturnos (Anagrama) se reúnen cinco relatos que, además de tener un enorme atractivo por separado, se empastan perfectamente. Y no sólo por tener en común algún personaje, o porque todos los relatos, en mayor o menor medida, tengan a la música como protagonista. En realidad, lo que hace de estos cinco relatos una unidad tan bien compactada es el tratamiento que en todos ellos se hace de las relaciones humanas. Relaciones de pareja, sobre todo, pero también relaciones en las que la amistad o el cariño progresan sin llegar al enamoramiento.

En El cantante melódico un joven músico que se gana la vida tocando como guitarrista en los locales de una plaza de Venecia reconoce un día entre su público a Tony Gardner, un famoso cantante que tuvo un gran éxito años atrás. El guitarrista recuerda que su madre estaba enamorada de la música de Gardner y se pasaba el día oyendo sus discos. Los recuerdos le obligan a presentarse y mantener una breve charla con el cantante. Después de unos minutos, éste le pide ayuda al guitarrista: quiere dar una serenata a su mujer. El relato aborda las relaciones de pareja y los motivos, a veces extraños, que pueden hacer que dichas relaciones continúen indefinidamente o se trunquen de manera inesperada. Al final, amor y convivencia no parecen tener mucho en común.

En Come rain or come shine el protagonista es Ray, un profesor de inglés de casi cincuenta años que ha vivido en distintos países y que regresa a Londres para visitar a Emily y Charlie, unos viejos amigos de su época de estudiante, una pareja que acabó en matrimonio. A su llegada se da cuenta de que la pareja no pasa por su mejor momento. Charlie confía en que Ray sea el salvador de su relación. De hecho le pide que pase un tiempo con hablando con Emily de cualquier tema excepto de música, que es la verdadera especialidad de Ray. Este se dará cuenta poco a poco de que tanto Charlie como su mujer le ven como un perdedor. Ellos tienen trabajos de éxito, una agenda muy ocupada y una bonita casa. A Ray le ven como un nómada sin hogar, sin una verdadera profesión y, además, sin una relación estable. Apariencias y realidad juegan al escondite en un relato en el que los verdaderos perdedores no saben que lo son y compadecen a todo el que no es como ellos.

Malvern Hills tiene como protagonista a un compositor y guitarrista que después de unos años intentando encajar en una banda decide dejar la ciudad y vivir una temporada en el campo. Convive con su hermana en el bar que esta y su marido tienen en plena montaña, gracias a un ambiguo acuerdo por el cual no debe pagar alojamiento ni manutención pero debe ayudar en el bar cuando sea necesario. Su nueva vida le permite dedicar tiempo a componer, pero sobre todo le llevará a conocer a una pareja que le hará tomar una nueva perspectiva de la vida y de sí mismo.

En Nocturno un saxofonista que nunca ha conocido el éxito acepta la recomendación de su agente de pasar por el quirófano. Según este último, la causa de que no haya triunfado es su físico, y si se somete a cirugía estética conseguirá que su carrera despegue. Mientras convalece, el saxofonista conoce a otra paciente, Lindy Gardner -que aparece, por cierto, en el primer relato de este libro-. Con ella conocerá la futilidad de la fama y las envidias, juegos de poder e injusticias que se dan en el mundo del espectáculo.

En Violonchelistas, el relato que cierra el libro, se repiten algunos elementos de relatos anteriores. De nuevo el narrador es un saxofonista y de nuevo el escenario en una plaza de Venecia. Pero esta vez el saxofonista es un mero narrador que habla sobre Tibor, el verdadero protagonista del relato. Tibor es un violonchelista que coincidió durante un tiempo con el saxofonista. En aquella época Tibor conoció a Eloise, una enigmática mujer que se presentó como una virtuosa del violonchelo dispuesta a ayudar a Tibor a depurar su arte. Pero, como se demostró después, no todas las personas entienden lo mismo cuando hablan de virtuosismo.
Los cinco relatos de este volumen forman un conjunto que mejora incluso la calidad de cada relato leído individualmente. De alguna manera cada relato refuerza a los demás, construyendo un universo absolutamente realista, pero empapado de la magia de la música. Una magia parecida a la de la literatura, capaz de abstraernos y de mantenernos hipnotizados por una canción o, como en este caso, por un libro.