La época estival suele ser propicia para dedicar más tiempo a la lectura, pero también es cierto que en vacaciones se suelen buscar lecturas ligeras, no demasiado profundas y que no requieran apenas esfuerzo a la hora de adentrarnos en ellas. El libro que hoy os comento encaja en este patrón. Aunque no sea ligero en cuanto a extensión, ya que ronda las setecientas páginas, es una historia sencilla de seguir, con una atmósfera de intriga que llega a generar buenas dosis de inquietud, y en un estilo que asegura una lectura fácil y cómoda. Así que si estáis buscando una lectura sencilla, sin pretensiones y por esta vez no vais a ser exigentes con el nivel literario, Duma key (Stephen King, Random House Mondadori) es una buena candidata.El protagonista de la novela, Edgar Freemantle, un acaudalado empresario de la construcción, sufre un accidente que va a significar un cambio de vida radical. Además de perder un brazo y sufrir problemas de movilidad en las piernas, el accidente le deja secuelas psíquicas. Un fuerte golpe en el cráneo hace que su memoria funcione de manera descontrolada. Tras el accidente será incapaz de encontrar ciertas palabras. Otras veces simplemente las cambiará por otras que nada tienen que ver. Sus problemas de memoria coinciden con brotes de ira que no puede controlar. Todo ello hará que su mujer se aparte de él. En poco tiempo se verá solo, alejado de la que fue su familia y su empresa, y sin ganas para seguir viviendo. Por recomendación de su psiquiatra, accede a regañadientes a pasar una temporada fuera, para lo que alquila una casa en los cayos de Florida, concretamente en Duma Key.
Es al llegar a su lugar de descanso cuando comienza a desarrollarse la trama de la novela. El lugar parece tener un efecto positivo tanto para su cuerpo como para su alma. Si físicamente cada día está mejor, y sus caminatas son cada vez más largas, mentalmente parece estar centrándose. La memoria vuelve a funcionar casi con normalidad, y en las pocas ocasiones en que se le encalla un recuerdo, es capaz de controlar su ira. Llegará incluso a hacer nuevos amigos, lo que es una señal más de que su vida se está recuperando. Pero Duma Key tiene, también, un inquietante efecto en el protagonista. Nada más llegar parece despertar en él una aptitud para el dibujo y la pintura que desconocía poseer. En pocos días su actividad pictórica será frenética, muy productiva y, lo que le sorprende más, de una calidad excepcional. Lo inquietante del asunto es que, de vez en cuando, sus pinturas serán algo así como fotografías del futuro, premoniciones o visiones que, invariablemente, acabarán cumpliéndose. Edgar empezará a atar cabos cuando su amigo Wireman le presente a Elizabeth Eastlake, una dama que ha pasado prácticamente toda su vida en Duma Key, y que tiene una triste y terrorífica historia a sus espaldas. Será entonces cuando Edgar descubra que deberá luchar contra una fuerza que actúa en Duma Key, una fuerza que es la que le hace pintar el futuro, pero que también puede ser mortal para él o los que le rodean.
La etapa de Stephen King en que sus novelas eran una orgía de sangre y monstruos hace tiempo que quedó atrás. Sus últimas obras son más introspectivas, se centran más en los personajes y conceden menos importancia al horror, aunque nunca prescinda de él. Duma Key tiene, por supuesto, algunas dosis de terror, un terror ligero, más insinuado que explícito. Hay, por supuesto, muertes tanto en el presente como en el pasado evocado por Elizabeth. Pero la extensión de la novela hace que la mayor parte de los recursos estén centrados en desarrollar los personajes y la historia, dotándola de multitud de detalles que la hacen cercana y –aunque suene paradójico-, creíble. El Stephen King de la primera época, la de las novelas en las que había más muertos que páginas, sólo aparece hacia el final de la obra, donde el desenlace acelera el ritmo en el que se suceden las desgracias.
Sin ser una de las mejores obras de Stephen King, Duma Key atrapa al lector como las mejores. Y es que, aunque la calidad de la literatura de King no sea equiparable a otros autores más serios, su oficio a la hora de crear historias y personajes está más que demostrado. Así, la novela acaba ganándose al lector, si no por su valor literario, sí por su calidad como narración. Puede que no sea lo mismo hacer literatura que narrar historias. King quizá no haga lo primero, pero es un maestro en lo segundo.

3 comentarios:
Anuncio de que he marcado que no me gusta por el hecho de que el libro no es bueno, no por el comentario.
Al principio me llamó un poco la atención cuando cierta profesora de clases de sintaxis me hablo de como era. Tras buscarlo por internet veo que el libro en questión se une a la lista de libros que aparecen por el mero hecho de sacar dinero, es decir, solo tiene un uso comercial porque cuando se avanza en el libro se ve como el transfondo va cambiando, como decia cierto amigo tambien profesor de sintaxsis, "a peticion del productor".
En conclusion...no me gusta XDD.
Un saludo al señor Profesor de Sintaxsis y que sepa que me gusta el blog.
Un saludo
Muchas gracias por tu comentario.
Como ya indicaba en mi post original, la novela comienza de una manera muy prometedora, centrándose mucho en la psicología de los personajes. Poco después de la mitad aparece el Stephen King más salvaje y arrasa con sus fantasmas y muertes con todo bicho viviente.
Haces un comentario sobre la finalidad del autor al editar este libro: sacar dinero. Bueno, no sería la primera vez que sucede, aunque yo creo que el señor King está tan forrado que, realmente, escribe un poco lo que le da la gana.
Seguro que tu profesor de sintaxis (o quizá el de literatura, o el de arte) te puede poner muchos ejemplos de artistas, pintores, escultores, etc. que vivieron para complacer a sus mecenas, la gente rica que les pagaba por dedicarse al arte. En muchos casos sus trabajos eran por encargo.
Esto que ocurría siglos atrás, puede que no haya desaparecido. Ahora los "mecenas" son las grandes editoriales, los grandes estudios de cine, y los autores, a veces, no hacen más que escribir a su dictado. No sé si es el caso de Stephen King, pero es un buen punto para debatir.
Gracias de nuevo por tus opiniones y por seguir este blog.
No se si llamarlo literatura,
pero lo escrito aqui nos sale de dentro. Descubrid nuestras almas en www.periodistasmuertos.wordpress.com y dejad vuestras libres opiniones.
Un abrazo
Publicar un comentario en la entrada