sábado 13 de febrero de 2010

Obsesión

Alex Delaware es el personaje principal de más de una veintena de novelas escritas por Jonathan Kellerman, un consagrado autor especializado en intriga psicológica y tramas detectivescas. La característica diferencial en esta serie de novelas es que Delaware no es un policía o un detective privado, protagonistas habituales de este tipo de historias, sino un psicólogo que tiene su propia consulta pero que con frecuencia colabora con la policía. Este hecho da a esta serie una dimensión nueva, centrada en la personalidad, no sólo de los criminales, sino sobre todo de las víctimas.

Obsesión (La Factoría de Ideas) es una de las últimas novelas de la serie publicadas, y la última que ha aparecido en bolsillo en nuestro país. En ella Delaware se reencuentra con Tanya, una joven de diecinueve años a la que atendió en su consulta cuando era una niña. Pese a los años que han pasado, el psicólogo recuerda a aquella niña con trastorno obsesivo-compulsivo y a Patty, la mujer que la llevó a la consulta y que ejercía de madre, a pesar de que en realidad era su tía. Ahora Tanya acude al doctor Delaware para que le ayude a desentrañar un misterio. Patty ha muerto y ha dejado un inquietante mensaje a su hija. Sus últimas palabras parecían una confesión, y en ellas mencionaba la muerte de una persona cercana. A Tanya le obsesiona que su madre haya podido ocultar un terrible secreto durante los últimos años de su vida y quiere desentrañar el misterio que pueda esconderse tras las palabras de Patty. A partir de ese momento Delaware se servirá de sus contactos en la policía para poner en marcha una investigación.

La trama de Obsesión sigue las huellas de Patty escudriñando su pasado y recorriendo los lugares en los que vivió, y los posibles hechos delictivos en los que podría haberse visto involucrada. Pero la originalidad de la novela estriba en que no se parte de un asesinato que resolver. No se trata de averiguar qué delito cometió Patty sino de saber si realmente hizo algo reprobable o no. La incertidumbre pesa tanto sobre el lector como sobre la pobre Tanya, a quien su obsesión le hace reproducir los comportamientos compulsivos que la llevaron años atrás a la consulta del doctor Delaware. A medida que pasan las páginas de la novela se nos descubren personajes que se cruzaron en el pasado con las vidas de Tanya y Patty. Como en toda novela policíaca, aparecen asesinatos, pero la incógnita sigue siendo si Patty llego a tener relación con alguno de ellos.

La originalidad de la trama, el ritmo constante de avances en la investigación y la continua aparición de nuevos misterios logran lo que toda novela de intriga busca: que las más de cuatrocientas páginas de Obsesión pasen como una exhalación por las manos del lector. La novela se disfruta de principio a fin, y no ofrece tregua ni contiene capítulos tediosos de transición. La acción y la tensión son las constantes de Kellerman, y en esta novela ha logrado que absolutamente todas las páginas estén empapadas en ese elixir que le ha llevado a vender millones de libros durante más de dos décadas.

Un par de apuntes para terminar. Kellerman es un autor que da a sus libros un toque especial no sólo gracias a la importancia de la psicología en sus tramas. No voy a desvelar secretos, pero si queréis saber a qué me refiero, esperad a leer el último capítulo de Obsesión, y veréis que hay más de una forma de terminar una novela. El segundo apunte, lo dejaré en una sencilla adivinanza. Además de escritor, ¿sabéis cual es la otra profesión de Kellerman? Seguro que sí...