Antes de leer este libro tenía referencias de él muy dispares. Había leído críticas que lo encumbraban como una obra de arte y un verdadero homenaje a la literatura. Otras los tachaban de insufrible o sensiblero. Creo que ambos extremos son exagerados. Es cierto que en esta novela se hacen múltiples referencias a autores y obras clave en el panorama literario -sobre todo anglosajón-, y que el protagonista tiene una especial debilidad por los libros. Pero también se citan películas y piezas musicales que conforman el panorama cultural que rodea al protagonista. Todo ello es más el escenario de la novela que el tema principal. Por otro lado, también es verdad que a veces el protagonista se hace algo molesto, algo así como el repelente niño Vicente que todo lo sabe. Pero que el protagonista sea a ratos insufrible y a ratos sensiblero, no significa que la novela lo sea. Firmin (San Savage, Ed. Seix Barral) es a la vez el título de esta novela y el nombre de su protagonista. Un protagonista que no es humano, sino una rata. Eso si, una rata muy especial. Criado desde su nacimiento en el almacén de una librería, Firmin se alimenta desde muy joven de los libros. Y cuando digo que se alimenta de libros, lo digo tanto en sentido figurado como literal. Porque si bien al principio los libros son devorados por sus dientes que no paran de roerlos, pronto es su cerebro el que comienza a asimilar el mensaje que encierran. Sorprendentemente Firmin aprende a leer, y comienza a comprender el lenguaje humano. Esto le convierte en un ser especial, pero lamentablemente también lo coloca en una situación difícil. Con unas capacidades que no corresponden a las de sus iguales, se verá condenado a permanecer en el margen entre dos mundos, el de las ratas y el de los humanos, ninguno de los cuales le aceptará completamente.
Para mí ese es el verdadero eje de la novela: la vida de un ser que no encaja en ningún lugar, que no es aceptado ni por las ratas, que le ven como un excéntrico, un raro, ni por los humanos, que no lo aceptan en su mundo. Los problemas de comprensión, los prejuicios, incluso la violencia contra el que es diferente, son los verdaderos ejes de una obra que lanza un mensaje para la reflexión. Un mensaje que pide apertura, comprensión y aceptación hacia la diferencia.
Complemento perfecto a este tema central es la situación de la librería en la que vive Firmin y su entorno. Sobre la zona en la que está ubicada la librería, un barrio antiguo, se cierne la amenaza del desahucio. Los nuevos planes urbanísticos tienen el barrio en su punto de mira, y tarde o temprano desaparecerán el cine, las tiendas, los bares, todo lo que conocen sus vecinos. En definitiva, lo que las excavadoras arrasarán no serán meros edificios, sino la vida de un puñado de personas que no conocen otra existencia.
Que el protagonista sea una rata en lugar de un humano, no resta credibilidad a la obra. Por el contrario, sirve para forzar situaciones que de otra manera habría sido imposible o muy difícil plantear. Pero los problemas de fondo que trata la novela no se ven alterados por la animalidad del personaje principal.
La opinión que se forma el lector cuando lee un libro depende muchas veces de sus expectativas al comenzar su lectura. Es habitual que si comenzamos un libro pensando que es una obra de arte sublime nos decepcione. Pero si abrís las páginas de Firmin pensando simplemente que se trata de una novela sobre las diferencias, sobre las actitudes ante ellas, y sobre la pertenencia a un grupo definido, sea una especie, una raza, un país o un barrio, creo que la novela os satisfará. De hecho, creo que os gustará mucho.

1 comentarios:
Leí Firmin y me pareció sencillamente maravilloso. Lo recomiendo de corazón. Saludos!
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