lunes 24 de agosto de 2009

Seda

Alessandro Baricco no es un autor convencional, como no lo son sus obras. Por ello no resulta sencillo explicar cuáles son los elementos que hacen de Seda (Ed. Anagrama) un libro inolvidable. Para empezar puede servir de pista el hecho de que un relato de poco más de 100 páginas se haya convertido en eso que se ha dado en llamar long-seller: un éxito continuado de ventas a lo largo de varios años.

Cualquier cosa que se diga de Seda puede ser malinterpretada. Es una historia de amor, pero no es una novela romántica. El amor aparece como un elemento distorsionador de la vida del protagonista, Hervé Joncour, y no como una excusa para llenar páginas y páginas con situaciones sentimentaloides. El amor irrumpe en la vida de Hervé de una manera inesperada, súbita, y ello le obligará a debatirse entre romper con su vida actual en pos de un amor imposible, o resignarse a continuar su existencia, plácida pero ordinaria, como hasta ahora.

Seda es también una novela de viajes, de la búsqueda del comercio con el Extremo Oriente. Pero no se trata de una reedición de las aventuras de Marco Polo. La expedición a países lejanos tiene en el relato de Baricco una doble función. Por un lado es la ocasión para que el protagonista encuentre a la mujer de la que seguirá enamorado el resto de su vida. Pero el aspecto más importante de estos viajes es metafórico. Las expediciones representan la huida, sólo temporal, de una vida monótona, aunque no necesariamente infeliz. El viaje es una ruptura con la realidad, pero una ruptura que siempre está limitada en el tiempo. Al final siempre hay que volver a la existencia real, al hogar, al trabajo, a la familia.

Baricco es un escritor de pocas palabras -aunque esta expresión resulte paradójica-. Sus obras raramente son voluminosas, pero hay que desentrañar todos los significados de cada frase, de cada situación. Sólo así se disfruta de una obra que, pese a su brevedad, aporta mucho más que la mayoría de las voluminosas novelas que abarrotan los puestos de privilegio en las principales librerías.

Con su sencillez expresiva, casi monótona y por momentos obsesivamente repetitiva, Baricco sabe construir una historia que atrapa y hace sufrir o disfrutar al lector al ritmo de los sentimientos de los protagonistas. Por ello no es de extrañar que muchos lectores lean este libro, breve pero intenso, sin pausas.

2 comentarios:

noviembre dijo...

Totalmente de acuerdo con tus palabras, muy buena reflexión. Yo lo leí en una mañana. Seda es un libro sencillo sin serlo, con frases tan bellas como:
"Tenía los labios entreabiertos; parecían la prehistoria de una sonrisa"
...y otras tan duras como:
"Es un dolor extraño, morir de nostalgia por algo que no vivirás jamás."

Yo acabo de terminar Corazón tan blanco, de Javier Marías. Y te lo recomiendo, sin apenas conocerte. Está llena de reflexiones sobre el poder de las palabras y la vida

Saludos

Atónito dijo...

Agradezco tu comentario y tu recomendación. Aunque tengo una larga lista de libros pendientes, añado el de Javier Marías.
Espero que algún día veas en este blog un post dedicado a Corazón tan blanco.

Saludos.