Cuando un libro narra la infancia y adolescencia de un indio pobre y huérfano, sólo se puede esperar una novela triste, dura de leer y difícil de digerir. Por eso es una sorpresa que, contra todo pronóstico, la lectura de la historia de Rama Mahoma Thomas sea una experiencia tan estimulante, jovial y optimista. Pese a los abusos que sufre Rama, las desgracias que se suceden a su alrededor, las injusticias, burlas y reveses del destino que debe soportar, hay algo en esta historia que rezuma optimismo y lanza un claro mensaje sobre lo que es verdaderamente importante en la vida.Vikas Swarup, un abogado y diplomático indio, debutó como novelista con ¿Quién quiere ser millonario? (Ed. Anagrama). Su estreno en el mundo literario no podía ser mejor, porque se trata de una novela prácticamente perfecta, tanto en contenido como en estructura. La historia arranca con Rama, un joven camarero de dieciocho años, detenido en una comisaría. Su delito: haber ganado una fabulosa cantidad de dinero en un concurso de televisión. Los productores del programa (similar al formato del "50x15") sospechan que Rama hizo algún tipo de trampa, y la policía tiene la misma sospecha. Nadie está dispuesto a creer que un huérfano, pobre, sin estudios, pueda haber respondido correctamente a doce preguntas, alguna de ellas realmente complicada. Cuando una abogada consigue sacar a Rama de la comisaría para preparar su defensa, el joven tiene que convencerla de que realmente conocía las respuestas que dio en el concurso, y para ello narrará en forma retrospectiva fragmentos de su vida, uno por cada pregunta.
Como ya he comentado, la vida de Rama no es fácil. La novela contiene pasajes realmente duros, aunque no más que la vida real de cualquiera de los millones de niños indios que sufren pobreza, enfermedades y abusos. No hay que olvidar que, pese a tratarse de una novela de ficción, el autor no es quien ha inventado la prostitución infantil, la violencia en las calles, la mendicidad organizada por las mafias y, en general, los abusos indiscriminados que sufre el sector más indefenso de la sociedad. Pero pese a todo, Rama parece un joven feliz. Frente a tanta adversidad, la suya es una actitud que no por común deja de ser sorprendente en la sociedad india: el optimismo y la sonrisa siempre salen a flote a pesar de las dificultades. Rama siempre sigue adelante, siempre cree en el futuro. El hambre, el dolor y la muerte los sufre y llora en su momento, pero cinco minutos después es capaz de volver a sonreír. Porque él cree en la vida, y su sentido de la amistad y del amor son más fuertes que todas las desgracias que le puedan suceder.
En ¿Quien quiere ser millonario? casi nada es lo que parece. Aunque el protagonista sea un pobre que ha ganado un gran premio, esta novela no trata del dinero, de si se es más feliz siendo rico o pobre. En realidad sólo trata de lo que una persona es capaz de ser y hacer, y de lo poco que tiene que ver eso con su situación económica.
La novela presenta una estructura fragmentada, en la que episodios de la infancia se alternan con otros actuales, o de la adolescencia, sin solución de continuidad. El autor aprovecha el recurso del programa concurso para crear prácticamente doce relatos aislados. Ciertamente, son doce cuentos que podrían haberse publicado por separado, y que funcionarían perfectamente sin necesidad de una trama aglutinadora. En algunos Rama es el protagonista, mientras que en otros es un mero espectador. Pero la novela es mucho más que la suma de sus capítulos, porque Swarup ha sabido tejer un entramado entre los diferentes episodios, de manera que el lector puede reconstruir la experiencia vital de Rama. Y todo ello sin renunciar a un ligero toque de suspense, pues es inevitable que el lector quede atrapado por la historia de este joven, y que quiera averiguar si finalmente podrá obtener el premio que ha ganado en el concurso. Tampoco renuncia Swarup a la sorpresa, al guiño. Y, sobre todo, a lo que no renuncia el autor es a reivindicar los verdaderos valores de la vida frente a la fragilidad de lo material.
Confieso que soy un lector voraz, y que es fácil que un libro me atrape, pero con ¿Quien quiere ser millonario? he sufrido una verdadera adicción, que me ha llevado a devorarlo en apenas tres días. Recuerdo pocas historias que se hayan publicado en los últimos años que sean tan atractivas como la que nos regaló Swarup con su debut literario. Ojalá le sigan muchas otras.

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