lunes 6 de julio de 2009

Cuentos de adúlteros desorientados

Cuando los maestros hablan -o escriben un libro- sería mejor que los demás callásemos. Yo callado no sé estar, pero ante libros como los de Millás suelo tener muy poco que decir. En realidad, sólo se me ocurre un imperativo que no es una orden, sino un ruego: ¡leedlos!

El autor nos indica en la introducción de Cuentos de adúlteros desorientados (Juan José Millás, DeBOLS!LLO) que este compendio de relatos se ha confeccionado reuniendo varios cuentos que ya vieron la luz en el volumen Cuentos (Plaza & Janés) más otros que fueron publicados en diferentes periódicos y revistas. Los más de veinte cuentos reunidos en esta obra tienen en común, además de su brevedad, la temática que el título deja bien claro: el adúltero. Y hay que remarcar que el protagonista es el adúltero, y no el adulterio. Millás no hace con estos relatos el menor intento por moralizar sobre la infidelidad conyugal, pues no en vano el autor ha sabido siempre cuál es el sitio del narrador. Lo que consigue con sus relatos es llevarnos al pensamiento del adúltero, a entrar en su mundo interior y desvelarnos su cotidianidad.

En los relatos de este libro encontramos adúlteros vocacionales, adúlteros por rutina, adúlteros arrepentidos, adúlteros por adicción, y hasta adúlteros muertos. Todos ellos viven o han vivido el adulterio como un elemento más de sus vidas, casi como un oficio. Y como tal, el adulterio no es para ellos casi nunca una maravillosa aventura, sino más bien una rutina que les provoca más sinsabores que alegrías. Al margen de cualquier consideración ética, al final sentimos por los adúlteros de estos relatos una suerte de afecto, casi compasión por la carga que les supone su infidelidad conyugal. Al acabar cada relato estamos tentados de preguntarnos si, moral aparte, merece la pena tanto esfuerzo para tan pocas satisfacciones.

No faltan en estos relatos algunos de los elementos a que nos tiene acostumbrados Millás: la ironía amarga (Confusión, El infierno) o las gotas de ácido humor (Pasiones venéreas, ¿Somos felices?). Cada relato es a la vez una pieza única y una pequeña tesela en el mosaico de una antología original y atrevida.

Si estáis preparando libros para llevar con vosotros en vacaciones, este libro de Millás es una buena elección. Pero si queréis disfrutar de verdad con él, dosificadlo como el mejor de los perfumes. Si no, corréis el riesgo de quedaros sin libro en apenas una hora. Y, creedme, cuando se os acaben los Cuentos de adúlteros desorientados sentiréis una desazón que recuerda vagamente a un síndrome de abstinencia.