Cuando inicié este blog me propuse comentar sólo aquellos libros que tras su lectura me apeteciese recomendar a mis amigos. Sobre los que leo y no me gustan (o me gustan poco) no escribo ningún comentario. La verdad, no me siento crítico, ni tengo la cultura o la formación necesarias para pretender serlo. Creo que si hablo mal de un libro puedo estar alejando a potenciales lectores de esa obra, que a lo mejor no es tan mala como a mi me parece. Quien sabe si le estaré restando público a una obra maestra de la literatura que yo no he sabido apreciar. En cambio, cuando se trata de hablar positivamente de un libro, siento que no cargo con una responsabilidad tan grande. En todo caso, lo peor que puede pasar es que alguien lea un libro que yo recomiendo y piense que no era para tanto. El daño que puedo hacer recomendando un libro es mucho más leve que el que podría hacer desaconsejando otro.
¿Por qué os cuento todo esto? Veréis, en los últimos meses he leído dos libros (una novela, y un libro de relatos y artículos) de Chuck Palahniuk, y no he escrito ningún post sobre ellos. Me ocurría con este autor algo desconcertante: al acabar la lectura de sus libros, no sabía emitir un juicio. No me decidía a sentenciar si se trataba de una buena obra o de un libro olvidable. Ante la duda, hasta ahora, había optado por callar. Pero acabo de leer, del mismo autor, Monstruos invisibles (Random House Mondadori) y he decidido no seguir en esa tónica de silencio.
Sigo sin saber si me gusta la literatura de Palahniuk, pero intuyo que sí, que hay algo importante es su obra, y que el no saber apreciarla en su totalidad, es únicamente achacable a mis limitaciones como lector. Quizá la incertidumbre venga del estilo del autor, que poco tiene que ver con la prosa comercial que se suele leer hoy en día. Palahniuk no es complaciente, no es fácil. A veces surrealista, a veces grunge, desordenado, metafórico, el autor parece escribir para ponernos en un aprieto. Monstruos invisibles es una muestra perfecta del desorden que he mencionado. De manera voluntaria (explicitada en el propio texto) conocemos la historia de Shannon saltando continuamente en el tiempo. El desconcierto inicial se convierte en un juego, en el que en cada página se nos da una pieza que debemos añadir al puzzle de la historia.
En esta novela, nadie es quien parece ser. Shannon, la protagonista, es bella y tiene éxito como modelo. Sentimentalmente está unida a un policía al que quiere, y tiene buenas amigas. Esta aparente felicidad se verá truncada cuando en un accidente su cara quede gravemente desfigurada. A partir de aquí comenzará un viaje vital hacia el descubrimiento de una nueva forma de vida. La acompañarán su antiguo novio y una nueva amiga a la que conoce en el hospital donde es atendida después del accidente. Ese viaje, real y metafórico, en un coche por las carreteras de América, servirá para mostrar el engaño que hay destrás de cada vida. El autor ha escogido a una modelo como paradigma del engaño, la mentira de la belleza, pero la obra no se queda ahí. También nos habla del engaño de la amistad, del cariño, de la familia. Todo se pone en tela de juicio, como recordándonos que aquello que damos por seguro, nos puede fallar en cualquier momento. En cualquier instante la vida puede sorprendernos, de la misma manera que esta novela nos puede sorprender en cada página.
Como ya he dicho, intuyo que lo que Palahniuk escribe ha de ser buena literatura. Tal vez a mí me incomode, o puede que yo no llegue a entender todos sus matices, pero si insisto en leer obras suyas, debe ser porque algo me aportan. Si queréis probar suerte y leer este libro, no garantizo el resultado, pero seguro que no será una pérdida de tiempo.
martes 9 de septiembre de 2008
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