jueves 4 de septiembre de 2008

Flujo - Cuentos sobre futuros humanos

Hace unos meses os comentaba un libro de relatos titulado El ahorcado - Cuentos de espanto. Ya entonces os indicaba que se trataba del primero de una serie de libros editados por Ediciones B que recoge lo mejor de la producción de cuentos y relatos breves del popular escritor de ciencia-ficción Orson Scott Card. Flujo - Cuentos sobre futuros humanos es el segundo volumen de esta serie, y recoge siete relatos. En realidad, en mi opinión, son seis los relatos, porque el último entra por méritos propios en el terreno de la novela corta. Sea como sea, este segundo tomo reúne relatos que se apartan del horror, del pretendido espanto que debían causarnos los que se publicaron en el primer volumen y se quedan en el terreno de la ciencia-ficción de siempre, la que domina Card a la perfección.

Aunque muchas veces sea un género maltratado por la crítica, denostado por los lectores cultos, e ignorado por el gran público, permitidme recordar el rasgo diferenciador que, para mí, hace de la ciencia-ficción algo único. Los buenos autores de ciencia-ficción hablan de los mismos temas que el resto de literatos. Temas que pueden parecer muy variados (amor, odio, venganza, guerra, heroismo, traición, amistad...), pero se vertebran siempre en torno a dos ejes: el individuo, y la Humanidad. Las relaciones entre uno y la otra completan ese mapa que los escritores (repito, los buenos escritores) intentan redibujar en cada obra, intentando que aprendamos y reflexionemos sobre nosotros mismos, sobre los que nos rodean, y sobre cómo nos relacionamos con ellos. Pues bien, la ciencia-ficción toca esos mismos temas, pero con la ventaja de disponer de una herramienta que elimina trabas, quita corsés y amplía los horizontes de cualquier relato: las posibilidades infinitas que ofrecen los hipotéticos avances tecnológicos y científicos futuros.

¿Sois escépticos sobre lo que acabáis de leer? Vamos con un ejemplo que, espero, os ayudará a aceptarlo. Hay obras que tratan el tema de la pena de muerte, y hablan sobre la crueldad que supone que una persona (o un gobierno, en la mayoría de los casos) se arrogue el poder de quitar la vida a otra en función de que haya incumplido una serie de leyes o normas. Bien, hasta aquí puede llegar cualquier novela. Pero sólo la ciencia-ficción puede ir más allá, superando esa crueldad haciendo que una persona sea condenada a la pena de muerte, y la sentencia se ejecute una y otra vez, sufriendo la misma persona varias muertes, cada una más atroz que la anterior. ¿Qué sería de ese condenado? ¿Cambiaría su modo de pensar o de actuar? ¿Se arrepentiría, tras una de las muertes, de las acciones que llevó a cabo para ser castigado de esa forma? ¿Siendo el castigo ilimitado, se llegaría a doblegar la voluntad del condenado? Este tema y estas preguntas son las que trata el primer relato de esta compilación, Mil muertes. Y así trata Card otros temas, como la influencia de la televisión en nuestras vidas, las relaciones con otras razas o etnias, o la nostalgia que a todos nos embarga cuando echamos la vista atrás unos años y recordamos aquella persona con la que pudimos haber llegado a algo, pero a la que perdimos de vista sin saber muy bien por qué. Y al tratar estos temas con la libertad que da la ciencia-ficción, el autor puede llegar más lejos, hasta el fondo de la cuestión.

Si sois reticentes a la ciencia-ficción, no veo otro libro mejor que este para que hagáis una cata, dándole una oportunidad a este género para que os seduzca.

No quiero acabar sin hacer una especial mención al último relato (o novela corta) de este libro. El originista es una historia sobre la Fundación, la Segunda Fundación y Hari Seldon. Si todo esto no os suena de nada es que, definitivamente, no sois lectores de ciencia-ficción. El resto sabéis perfectamente que os hablo de la prestigiosa saga de Isaac Asimov dedicada a las Fundaciones. Y os preguntaréis, ¿qué hacen Seldon y las Fundaciones, esos hijos de Asimov, en un relato de otro escritor? El propio autor lo explica en el apartado final del libro, un apéndice donde da algunos detalles sobre cómo y por qué escribió cada uno de los relatos que aparecen en él. Yo me limitaré a recomendaros que si no habéis leído la saga de las Fundaciones lo hagáis antes de enfrentaros a este relato. Así lo saborearéis mucho más.