Si en el post anterior os hablé del Diario de Ana Frank, que explica los dos años que esta adolescente pasó escondiéndose de la persecución nazi, en esta ocasión el libro que voy a comentar narra otra historia real, la de un hombre que pasó aproximadamente un año en un campo de concentración y vivió para contarlo.
Primo Levi, un italiano de ascendencia judía, seguramente no habría sido escritor de no ser por la desgracia que le sobrevino cuando aún no tenía veinticinco años. Militaba en la resistencia antifascista cuando fue capturado por la Milicia. En un primer lugar fue enviado a un campo de concentración en Italia. Aún estado recluido, aquel habría de ser un paraíso comparado con lo que le esperaba pocas semanas después. En febrero de 1.944 es enviado al Lager (campo de trabajo) de Monowitz, en la órbita del tristemente famoso campo de Auschwitz. Allí pasaría casi un año, hasta la liberación de los campos de concentración y exterminio nazis.
Si esto es un hombre (El Aleph Editores) narra, con la fuerza que sólo tiene el relato verídico, en primera persona, lo que fue aquel año de deshumanización. El título de esta obra parece preguntarnos si se puede considerar humano a cualquiera de los implicados en aquella sinrazón que fue el Holocausto nazi. Porque, si bien estaríamos todos de acuerdo en negar la humanidad de quienes perpetraron aquella abominable acción, el autor se pregunta (y nos pregunta) también si las víctimas conservaban su humanidad. Porque cuando a una persona se le arrebatan su familia, sus seres queridos, sus propiedades, su ropa, su cabello, su dignidad, sus derechos, su libertad… ¿Qué queda? ¿Sigue existiendo una persona humana, o tan sólo una ilusión, una huella carente ya de toda humanidad?
A modo de pequeñas lecciones magistrales, el autor nos explica el comportamiento de los concentrados en aquellos campos infames. Por ejemplo, nos habla de su forma de soportar (o no) su situación, de la actitud que cada uno asumía ante aquel repentino y profundo cambio en sus vidas. La extraña forma de economía que se creaba en una situación tan absurda ha sido descrita en manuales de economía, y utilizada muchas veces como ejemplo en las clases (el que esto escribe recibió alguna de estas lecciones en la facultad). La paradójica falta de solidaridad que muchas veces se daba entre los recluidos en aquellos campos puede sorprendernos, pero hay que profundizar en la dureza de la situación y en lo difícil que era simplemente sobrevivir, para poder empezar a entender, que no juzgar, las actitudes egoístas para con los otros presos.
No puedo decir que sea un libro de lectura agradable. No se puede narrar la vida en un campo de concentración nazi sin remover la conciencia y las vísceras del lector. Tampoco se puede decir que al acabar de leer esta obra queden ganas de seguir leyendo. Más bien se siente uno aliviado de que haya acabado el sufrimiento, aunque sólo sea ese sufrimiento cómodo y levísimo del lector sensible ante las calamidades ajenas. Pero es un deber leer libros como este, aunque no sea agradable cumplirlo. Primo Levi siguió escribiendo hasta su muerte, en 1.987. Entre sus obras, hay dos que completan la trilogía comenzada con Si esto es un hombre. Se trata de La tregua y Los hundidos y los salvados.
Nota: sobre el autor encontraréis amplisima información en Internet. Como ejemplos os remito a la página que le dedica BooksFactory, y a la correspondiente entrada en la Wikipedia.
miércoles 20 de agosto de 2008
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