Ya os he hablado en otra ocasión de la serie Mundodisco. Si no la conocéis, tenéis una breve aproximación en el post que le dediqué a Rechicero.
Brujerías (Terry Pratchett, Random House Mondadori) es la sexta entrega de esta magnífica saga de fantasía humorística. El argumento nos lleva al reino de Lancre, donde el rey Verence muere por causas naturales al inicio del libro. Claro que lo de causas naturales lleva consigo toda la carga irónica y sarcástica del autor. Al fin y al cabo, ¿hay alguna causa de muerte más natural para un rey que ser asesinado por un noble aspirante a usurpar el trono? Tras el regicidio, el duque de Felmet se hace con la corona... pero sólo metafóricamente. La corona física, así como un bebé, que es príncipe y legítimo heredero de la misma, salen del castillo la misma noche del asesinato ayudados por soldados leales al difunto rey. Los guardias fieles al duque les persiguen, pero antes de darles alcance, la corona y el bebé son confiados a tres ancianas que resultan ser unas brujas reunidas en aquelarre. Las brujas se verán obligadas a velar por la seguridad del pequeño príncipe y, en definitiva, de todo el reino.
Al margen del argumento, que en los libros de Pratchett suele ser de una imaginación desquiciante, este libro nos ofrece las características que han convertido la saga de Mundodisco en un clásico: ironía para tratar los temas fantásticos, sarcasmo para hablar de política, cultura o religión, y muchas referencias a otras obras (tanto fantásticas como de la literatura mainstream), obras que no siempre salen bien paradas.
Pratchett no desaprovecha la ocasión para meterse con nada ni con nadie. Ya en la segunda página arremete contra las religiones, asegurando que los dioses disfrutan con espectáculos ciertamente inquietantes. En sus últimas páginas, el discurso sobre el teatro y el oficio de los reyes, es impagable.
Las más de trescientas páginas de Brujerías se leen de un tirón. Es una lectura fresca y diferente. Os arrancará muchas sonrisas cómplices y alguna que otra carcajada. Lo importante, como en cualquier lectura, es que pasaréis un buen rato.
Y repito lo que ya dije en el anterior post: cuidado con los libros de Pratchett, porque crean adicción.
lunes 4 de agosto de 2008
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