Algunos de vosotros habréis leído a Roberto Bolaño. Otros quizá no os hayáis decidido aún a conocerle. Desde luego, hay libros mejores que otros para iniciarse con este autor. Digamos que obras como 2666 no son, a mi juicio, las idóneas para acercarse a la literatura de Bolaño. Previamente se debe haber uno enamorado de este autor, para atreverse con esa inmensa novela. Para empezar a tomarle cariño, nada mejor que un libro de relatos como Llamadas telefónicas (Editorial Anagrama).
Los catorce relatos reunidos en este volumen nos presentan a personajes que, aparentemente, vamos conociendo mientras se desarrolla la historia: un escritor sin demasiado éxito, una acriz porno, un detective de policía... Pero siempre, al acabar el relato, tiene uno la impresión de que realmente no conoce nada del personaje. Y hay que volver atrás, recordar su relación con los que le rodean, para empezar a sacar alguna conclusión.
A Bolaño no le preocupa el argumento como tal. És sólo una excusa para presentarnos personajes, relaciones (entre ellos y de ellos con la literatura), y así hablar de la naturaleza humana, retratandose y retratándonos. Por eso, cuando el autor nos ha dado las suficientes pistas, cierra el relato, que puede parecer inconcluso, pero que no podría estar mejor acabado. Pocos autores saben, como sabía Bolaño, cuándo está todo dicho, y cuándo debe uno dejar de escribir.
Si no habéis leído nunca a este autor, deberías comenzar por leer Llamadas telefónicas. Su lectura es sencilla y rápida. Os costará dejar de leer. Cuando se acaba un relato, te asalta la necesidad de comenzar inmediatamente el siguiente. En mi caso, con el libro ya acabado, estoy impaciente por leer otra de sus obras.
Eso sí, dejo 2666 para más adelante. Aún no me veo capaz de enfrentarme a un peso pesado de la literatura como ese.
martes 29 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada