lunes 30 de junio de 2008

Rechicero

El post de hoy tiene un doble objetivo. Aunque, como siempre, comentaré el libro que da título al post, también quiero aprovechar la ocasión para presentar la serie Mundodisco a aquellos que aún no la conozcáis.

Comencemos con el argumento de Rechicero (Random House Mondadori, bajo el sello DeBolsillo). Superudito fue un el octavo hijo de un octavo hijo. Aunque este hecho debería haber marcado su vida, convirtiéndolo en mago sin remedio, una juventud alocada y una prematura expulsión de la Universidad Invisible le permitieron dar esquinazo a su destino, y acabó llevando una vida de lo más normal con su mujer y sus hijos... Hasta que nació su octavo hijo, Coin. Puesto que los hechiceros no suelen tener descendencia, es algo sumamente inusual que traigan al mundo un octavo hijo. Inusual y peligroso, ya que tales personas son mucho más poderosas que los hechiceros: son rechiceros. Y Coin, además de todo el poder de un rechicero, tiene una clara determinación: dominar el mundo como archicanciller de la Universidad Invisible. Y la persona que deberá salvar al mundo de un ser tan peligroso será otro mago, viejo conocido nuestro: Rincewind.

Todo lo dicho hasta aquí habrá sido comprensible para los seguidores de Terry Pratchett, que ya sabrán a lo que se enfrentarán en este libro. Pero seguramente para el resto de vosotros habrá sonado a galimatías sin sentido. Pues bien, espero aclararos algo con la siguiente explicación. En 1983, Terry Pratchett publicó una novela llamada "El color de la magia". Era una historia donde la fantasía y la magia eran los principales protagonistas. Pero el enfoque era muy diferente a otros libros del género. La acción se enmarcaba en un mundo plano, circular, que gira en torno a su eje (o sea, un disco gigante) y es sostenido a lomos de cuatro gigantescos elefantes, apoyados a su vez sobre el caparazón de una enorme tortuga que surca lentamente el Universo. En aquel mundo había magos que nunca habían podido realizar un hechizo, héroes que no habían realizado ninguna acción heróica, equipajes que caminaban solos con sus decenas de minúsculas patitas... Mundodisco era, por lo tanto, más que un mundo fantástico, una fantástica parodia de otros mundos o universos creados por conocidos autores de literatura fantástica. El humor, a veces mordaz, a veces cínico, pero siempre brillante, impregnó aquella primera novela de lo que, con el tiempo, se convirtió en una saga. Las histórias de Mundodisco tienen una base fantástica y un tema común, la magia, pero su razón de ser es la crítica inteligente, no sólo de algunas novelas del género fantástico, sino también de nuestra sociedad y nuestro modo de vida. El inteligente humor de Pratchett no deja títere con cabeza, ni dentro ni fuera del universo literario.

Para los que no habéis leído nunca ningún libro de esta saga, mi recomendación es que comencéis por "El color de la magia". No es estrictamente necesaria su lectura para entender Rechicero, o cualquier otra novela de la serie, pero las referencias a elementos tratados en otras novelas anteriores son continuas, por lo que una lectura ordenada será mucho más provechosa. Como ejemplo baste decir que Rincewind, el mago protagonista de Rechicero, lo fue también de las dos primeras entregas. Eso sí, si os aficionáis a Mundodisco, haréis entrado en un camino que os llevará mucho tiempo recorrer. Supongo que os estaréis preguntando cuán larga es la serie de Mundodisco. Pues bien, lo será tanto como el autor quiera (o pueda: por desgracia hace un tiempo se le diagnosticó la enfermedad de Alzheimer, aunque desde entonces ha publicado ya dos nuevas novelas). En el momento de publicar este post, están disponibles en castelano las 23 primeras novelas de la saga, que ya cuenta con 36 entregas publicadas en inglés.

Sin duda es esta una gran saga, no ya por la cantidad de volúmenes que la integran, sino por haber sabido crear un universo fantástico parodiando y criticando a los otros universos fantásticos de la literatura. Pratchett ha puesto patas arriba el género. Sin querer hacer comparaciones, Pratchett es a la fantasía lo que Douglas Adams fue a la ciencia-ficción. Un revulsivo necesario, y un autor imprescindible.