Os aseguro que es casualidad: que en estas fechas os traiga una reseña de un libro que tiene como protagonista a Jesús de Nazaret es sólo una divertida coincidencia. Divertida como todos los libros de este autor, capaz de novelar de una manera desenfadada, sorprendente y humorística la vida de un ángel, de un vampiro o, como en este caso, la de Jesucristo.Cordero (Christopher Moore, La Factoría de Ideas) es fiel a una línea muy particular que el autor ha cultivado durante años. Las novelas de Moore ofrecen siempre una visión diferente de los personajes que parodia. Diferente por divertida, porque sitúa a sus personajes en situaciones poco convencionales y lo hace con respeto, pero con absoluta libertad creativa. Y esto es importante aclararlo. Cordero es una novela, no un libro de Historia. El autor no quiere bucear en la Historia ni redescubrir la vida de un personaje que ha tenido una importancia capital en los últimos veinte siglos. Moore simplemente se basa en ese personaje para crear una ficción divertida, a ratos hilarante, pero a ratos también profunda. Una novela, en definitiva, para dejar volar la imaginación y pensar cuál podría haber sido la reacción de Jesús ante situaciones, personas y hechos cotidianos.
Pero vayamos al argumento de Cordero. Raziel, un ángel celestial, recibe una curiosa misión. Justo al acabar el siglo XX debe bajar a la Tierra para resucitar a Levi, alias Colleja, quien fue el mejor amigo de Jesús de Nazaret durante toda su vida. La razón para resucitar a Colleja es sencilla: aunque los evangelios explican gran cantidad de detalles sobre los últimos años de la vida de Jesús, apenas dan algunos detalles sobre su nacimiento, mientras que su infancia y juventud son ignoradas completamente. Colleja, que es quien mejor conoce la vida de Jesús durante esos años, deberá escribir un nuevo evangelio para rellenar ese vacío, permitiendo a la Humanidad conocer la vida del Salvador durante esos años.
Colleja cumple su cometido diligentemente. Tras sobreponerse de la sorpresa que supone para él verse en una gran ciudad a finales del segundo milenio, comienza a narrar por escrito multitud de detalles de su amistad con Jesús. Con su natural desparpajo explica la infancia de un Jesús que buscaba su lugar en la vida, un Jesús que pese a sus poderes sobrenaturales, no renuncia a vivir una vida mundana, con los pies en el suelo; un Jesús que mostraba una especialidad sensibilidad por los desfavorecidos y que no soportaba las injusticias. Colleja cuenta cómo Jesús, tras intentar aprender un oficio sin demasiadas ganas, se embarca con su amigo en un largo viaje hacia oriente en busca de su verdadera vocación, de las respuestas a las inquietudes religiosas que siente. Y es que Cordero, además de dar una versión divertida -y si se quiere, hasta caricaturesca- de la vida de Jesús, no deja de lado una vertiente bastante más seria y profunda: la espiritualidad y, sobre todo, el deseo de hacer un mundo más feliz, más justo y más amable para todos. Sorprende gratamente que en un libro en apariencia banal se traten temas fundamentales de diferentes religiones y corrientes filosóficas. El judaísmo, el cristianismo, pero también el hinduismo, el budismo, y elementos como la meditación o el karma se tratan con humor pero con sorprendente acierto en determinados pasajes del libro.
Por lo demás Cordero se puede leer también como una novela de aventuras, como una road-movie en la que dos amigos recorren juntos el camino de la vida, en una historia llena de humor e ironía, pero también de sensibilidad, de ternura, y hasta de reflexión. Como siempre, la novela de Moore no decepciona.
Si estáis cansados de leer por estas fechas el consabido Cuento de Navidad y otras obras similares, Cordero puede ser una sana, divertida e interesante alternativa.






